
¿Por qué la mayoría de los calentadores de espejos fallan? (Y cómo solucionamos el problema en los nuestros)
Seamos honestos: no hay nada más frustrante que salir de una ducha caliente y encontrarse con un espejo cubierto de vapor. Uno solo quiere afeitarse o maquillarse, pero se ve obligado a limpiar el vidrio con una toalla, dejando marcas por todas partes.
El problema es que los baños son, en realidad, “cámaras de tortura” para los dispositivos electrónicos. Debido al vapor y a las salpicaduras, la mayoría de los calentadores simplemente no pueden funcionar adecuadamente. O bien se dañan, o, peor aún, dejan de funcionar en cuanto el ambiente se vuelve húmedo.
Cómo lidiar con el vapor
El vapor surge porque el espejo está frío y la ducha, caliente. Para evitarlo, utilizamos tecnología de ondas infrarrojas de corta longitud para calentar el vidrio lo suficiente como para que la humedad no se adhiera a él.
Pero hay un truco: si la potencia del calentador es demasiado baja, aparecen esas molestas “zonas frías” donde el vapor permanece. Si la potencia es demasiado alta, existe el riesgo de que el vidrio se agriete. Pasamos mucho tiempo buscando ese equilibrio perfecto: suficiente calor para mantener el vidrio claro, pero sin sobrecargarlo.
Evitar que el agua ingrese al calentador
El vapor es algo sutil; logra penetrar en todo tipo de lugares. En un calentador barato, esa humedad afecta los terminales eléctricos y provoca cortocircuitos. Además, las partes metálicas comienzan a oxidarse y a desgastarse.
Para evitar esto, sellamos todo cuidadosamente. Utilizamos juntas y sellos resistentes al agua para impedir que el agua ingrese al interior del aparato. También encapsulamos los elementos calefactores. Esto evita los daños causados por cambios bruscos de temperatura cuando una gota de agua fría entra en contacto con un filamento caliente. Esa es la diferencia entre un calentador que dura unos pocos meses y uno que dura años.
Algunos consejos para la instalación
Si vas a instalar uno de estos calentadores, conecta su cableado al sistema eléctrico del baño. Pero, por favor, utiliza un enchufe GFCI. La seguridad es lo más importante.
Otra cosa: no coloques el espejo directamente contra la pared. Deja un poco de espacio entre él y la pared. Si encierras el calor detrás del vidrio, podrías dañar los marcos de plástico o hacer que las cintas adhesivas se derritan.
Prefiere usar clips mecánicos. Estos permiten manejar mejor el calor y mantienen todo seguro. Tardará un minuto extra en la instalación, pero así no tendrás que preocuparte de que el espejo se deforme o se dañe con el tiempo.